AMOR Y COMPASION
Audio de la conferencia impartida por el maestro zen Dokushô Villalba, el 30 de octubre del 2015, en el Centro Nagual, Madrid.
Para escucharla, pinchar aqui
lunes, 2 de noviembre de 2015
domingo, 1 de noviembre de 2015
La muerte según Thich Nant Hanh
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Budismo,
Muerte,
Thich Nant Hanh
En el vídeo titulado ‘La muerte es una ilusión’ (1,46 m.), Thich Nhat Hanh explica cómo ve él la muerte. Esta es la transcripción de su respuesta a la pregunta ¿Qué sucede cuando morimos?:
“Es como una nube en el cielo. Cuando la nube ya no está en el cielo no significa que la nube haya muerto. La nube continúa en otras formas, como lluvia o nieve o hielo. Así que uno puede reconocer tu nube en sus nuevas formas. Si estás muy encariñado de una nube hermosa y si tu nube no está más ahí, no deberías estar triste. Tu amada nube pudo haberse convertido en lluvia, llamándote ‘querida, querida ¿No me ves en mi nueva forma?’. Y entonces no serás golpeada por la pena y la desesperación. Tu ser amado continúa siempre. La meditación te ayuda a reconocer su presencia constante en nuevas formas.
Nuestra naturaleza es la naturaleza sin nacimiento y sin muerte. La naturaleza de la nube también. Una nube no puede morir nunca. Una nube puede volverse nieve o granizo o lluvia, pero es imposible para una nube pasar de ‘ser’ a ‘no ser’, y eso es verdadero para con tu ser amado. Ella no ha muerto, ella continua en muchas formas nuevas. Y uno puede mirarla profundamente y reconocerla en uno y alrededor de uno.”
Puedes ver el vídeo AQUÍ.
Subtítulos y traducción del vídeo: José García
Foto tomada de vnexpress.net
lunes, 26 de octubre de 2015
¿Los budistas rezan al Buda?
¿Cuántas
veces al día rezas? ¿Cuándo y dónde rezas? Estas son preguntas
irrelevantes que me han formulado muchas veces. En cada oportunidad
explico que no es correcto hacer esas preguntas a un budista. Rezar
significa rogar o dar gracias a Dios. Ya que el Budismo es una
religión ateísta, automáticamente tales términos se vuelven sin
sentido.
Pero,
por otro lado, debemos aceptar que es razonable que nos hagan tales
preguntas porque, como la mayoría de las religiones, los budistas
también tienen un lugar especial llamado templo (vihāra) y
reverencian símbolos como las estatuas del Buda, las pagodas (que se
dice que contienen reliquias del Buda), el Árbol Bodhi, bajo el cual
el asceta Gotama alcanzó la iluminación, etc. También veneran y
hacen ofrendas al Buda (vandanā y pūjā) y cantan fórmulas
especiales cuando realizan sus ofrendas y veneración al maestro. Los
budistas ofrecen velas, incienso e, incluso, comida al Buda. Aunque
estas fórmulas y la forma de las ofrendas y cantos varía de secta
en secta, el significado de todas estas actividades es el mismo.
Los
budistas veneramos al Buda como símbolo de gratitud, porque él nos
ha mostrado la vía correcta para salir de la desdicha y nos ha dado
un conocimiento verdadero para ver el mundo tal como es, en lugar de
hacerlo a través de nuestra propia ilusión e imaginación. Para
hacer esto, el Buda tuvo que sacrificar su tiempo, su energía e,
incluso, su vida, no sólo una sino muchas, muchas veces. En segundo
lugar, esta ofrenda y veneración toma la forma de meditación. No
ofrecemos flores, incienso y luz al Buda como decoración o regalo
para hacerlo feliz y obtener bendiciones materiales (riqueza, salud,
seguridad, etc.).
Para
los budistas estas ofrendas son un muy buen ejemplo de la
impermanencia. Ahora las flores son muy bonitas y atractivas, pero
mañana se marchitarán –así morirá mi cuerpo (pupphaṃ
milāyati yathā idamme, kāyo tathā yāti vināsabhāvaṃ).
Para nosotros, las luces son objetos aún más útiles. Los
buddhistas consideran la luz como símbolo de la sabiduría, y la
oscuridad como símbolo de la ignorancia y la ilusión. La luz
también representa la impermanencia.
El
incienso es considerado como el símbolo de una vida virtuosa (etesaṃ
gandha jātānaṃ, sīla gandho anuttaro –la fragancia de la
virtud es, lejos, la más dulce) [1]. Por lo tanto, cuando,
periódicamente, realizamos nuestras ofrendas, recordamos la gran
contribución del Buddha a la humanidad y, también, la verdadera
naturaleza de los seres y la importancia de obtener sabiduría.
Observar las virtudes y cualidades del Buda es una clase especial de
meditación (buddhānussati). De modo que es un gran error considerar
la veneración budista como la adoración de un ídolo, el culto a
los ancestros, o el agradar al Buda para satisfacer nuestras demandas
materiales y espirituales creyéndolo un poder divino viviente.
Nota
[1] Dhammapada, 55.
Ven. Pidiville
Piyatissa, «An Exposition of Buddhism», The Corporate Body of the
Buddha Educational Foundation, Taipei, 1995. Traducción y nota:
Alejandro P. de León, Buenos Aires, 2005. Corrección: María Isabel
Zapico. Revisión: 05-Abr-2006.
domingo, 4 de octubre de 2015
El silencio: Palabra Suprema
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Budismo,
Dokushô Villalba,
Zen
Únicamente el silencio es la palabra suprema,
sólo la iluminación es la respuesta universal.
En el silencio de la mente y en la serenidad del corazón, los símbolos se desvanecen en la realidad simbolizada. La Realidad liberada de cualquier representación aparece tal y como es. La Realidad en sí es la Palabra Suprema, mas allá de cualquier palabra. La Palabra Suprema es pues no-palabra, silencio. Este silencio es conocimiento luminoso sin conocedor ni cosa conocida. Es iluminación. Esta experiencia de iluminación es la respuesta a todas las preguntas pues en ella todas las preguntas se desvanecen. Cuando el sujeto cuestionante se funde en el objeto cuestionado, ambos, sujeto y objeto desaparecen y, por consiguiente, todo cuestionamiento queda superado. Como decía un viejo maestro zen: «Cuando la lanza se encuentra con la flecha en pleno vuelo, preguntas y respuestas aparecen maravillosamente fundidas»”.
Mozhaoming
«Canto a la Luz Serena»
del maestro Chan Hongzhi Zhengjue
Traducción y comentarios de Dokushô Villalba
Extraído del libro KÔMYÔ, Clara Luz
Enseñanzas del maestro zen Dokushô Villalba
Pag.159
Colección de corazón a corazón.
Miraguano Ediciones
martes, 8 de septiembre de 2015
El Océano Interior. Guía fácil de la meditación zen.
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Dokushô Villalba,
Monasterio Luz Serena,
Zen
La
segunda mitad del siglo XX ha sido testigo de la llegada de las
tradiciones espirituales orientales a Occidente, entre ellas el
Budismo Zen con su practica básica, la meditación zazen.
Actualmente se cuentan por centenares los centros de meditación zen
en Estados Unidos, Canadá y Europa. También en España se observa
un crecimiento progresivo de centros zen y de personas que lo
practican. La práctica de la meditación zen está formando cada vez
mas parte de nuestras costumbres. Sin lugar a dudas, este hecho está
siendo muy positivo y tendrá una influencia cada vez mayor en
nuestra manera de ser y de percibir la realidad.
Este
artículo fue publicado hace unos doce años en la
revista ‘Cuerpomente’ por el maestro zen Dokushô Villalba, abad del Monasterio zen Luz Serena (Requena, Valencia).
El
jardín secreto
Nuestra
mente es a menudo parecida a un océano agitado en el que
continuamente se agitan las olas de su actividad incesante: emociones
contradictorias, pensamientos variados, sensaciones, expectativas,
etc. La sociedad de consumo que sufrimos dirige nuestra atención
hacia la realidad externa, en pos de la adquisición de bienes y de
información. La industria del deseo excita nuestras ansias
mostrándonos una zanahoria ilusoria magníficamente presentada por
las agencias de publicidad. De esta manera la noria de nuestros días
va girando y girando, año tras año, al mismo tiempo que la
serenidad interior y el verdadero estado de felicidad se alejan cada
vez más de nosotros.
En
contraste, nuestro mundo interno permanece en la sombra. Nuestra
mente es también como un jardín secreto abandonado en el que las
zarzas y las malas hierbas, -los pensamientos obsesivos, las
emociones perturbadoras, etc.-, crecen por doquier. Resultado de ello
es un estado mental y emocional confuso, agitado, en definitiva,
insatisfactorio. Sentimos malestar pero no sabemos lo que nos
pasa. "Lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos
pasa. Por eso nos pasa lo que nos pasa", decía Ortega
y Gasset. Para saber lo que nos pasa no tenemos más remedio que
mirar dentro de nosotros mismos, comprendernos a nosotros mismos,
hacernos íntimos con nosotros mismos, clarificar nuestras
aspiraciones, simplificar nuestros deseos y encontrar el verdadero
propósito de nuestra existencia. Esta es la mirada interna, el gran
regalo que la meditación tiene reservado para cada uno de nosotros.
Generando
calma mental
Zazen,
la meditación zen, es una práctica espiritual muy antigua que fue
actualizada y utilizada por el Buddha Sakiamuni como vía de acceso a
un estado existencial caracterizado por una profunda serenidad y una
lucidez aguda, gracias a las cuales pudo realizar la verdadera
naturaleza de la existencia y liberarse así de las falsas
representaciones creadas por la mente ilusoria.
Veamos
en qué consiste una sesión de zazen. La agitación mental viene
dada por la dispersión (desenfoque) de la atención.
Lo primero que tenemos que hacer al comenzar una sesión de zazen es,
pues, calmar la agitación mediante la concentración (enfoque)
de la atención. Para ello, en primer lugar, enfocamos la atención
sobre la postura corporal. Creamos una base corporal
sólida doblando las piernas en loto o en medio loto, de forma que
las dos rodillas en contacto con el suelo y las nalgas en contacto
con el zafu (cojín para zazen) formen una base estable sobre la que
pueda erguirse el tronco. Estiramos bien la columna vertebral.
Relajamos los hombros. La cabeza permanece justo sobre los hombros,
sin inclinarse hacia delante, detrás, izquierda o derecha. Dejamos
caer los brazos a lo largo del cuerpo y disponemos la mano izquierda
sobre la mano derecha, ambas pegadas al bajo vientre.
Una
vez que nos hemos cerciorado de que la postura corporal es correcta y
equilibrada, enfocamos la atención sobre la respiración.
Enfocar la respiración sobre la respiración no quiere decir
"controlar" la respiración. La respiración no necesita
ser controlada. Sucede por ella misma. La inspiración sucede a la
espiración y ésta a la inspiración siguiendo un ciclo natural en
el que la voluntad de manipular sobra. Simplemente permanece atento a
la respiración como si tu atención fuera un corcho que flota sobre
las olas de la inspiración y de la espiración. Eso sí, no dejes
que tu atención sea atraída por nada que no sea la respiración. No
luches contra las distracciones. Simplemente enfócate con
determinación sobre la respiración. De esta forma, naturalmente,
automáticamente, inconscientemente, tu actividad mental se calmará.
Nadando
en las aguas cristalinas
Cuando
la superficie del agua de la mente está agitada es imposible
observar el fondo. Todo se vuelve confuso. Sin embargo, cuando la
superficie se ha calmado entonces puedes observar claramente el fondo
y sus contenidos.
Una
vez que sientas que tu mente se ha aquietado gracias a la
concentración sobre la respiración, puedes abrir el campo de la
atención gracias a la observación. Los principiantes
deben ser muy cautelosos a la hora de pasar a la observación y deben
asegurarse de que el nivel de concentración, o quietud, no sufre
mengua.
Puedes
enfocar tu atención sobre las sensaciones: corporales,
visuales, auditivas, gustativas, olfativas y tomar conciencia
(observar) de cada una de ellas. Aquí debes tener mucho cuidado.
¿Por qué? Por lo general, la mente tenderá automáticamente a
catalogar las sensaciones como agradables, desagradables y neutras.
Las sensaciones agradables generarán automáticamente una actitud
emocional de apego, las desagradables de rechazo y las neutra de
indiferencias. Cuando una ola se levanta, otras muchas la siguen
inmediatamente y de esta forma puedes encontrarte de pronto en un mar
agitado, zarandeado por las olas del apego y del rechazo.
La
observación sólo puede tener lugar desde la ecuanimidad de la
concentración. Si sientes que estás perdiendo la ecuanimidad, debes
abandonar inmediatamente la observación y volver a enfocar tu
atención sólo en la respiración, de forma que la concentración y
la quietud que la acompañan sean reforzadas. La concentración
(ecuanimidad) es el submarino mono-plaza que proporciona la
protección necesaria para explorar (observar) la riquísima fauna y
flora de nuestra conciencia, sin peligros.
Observando
el color de las lentes
Si
tu concentración es notable y durante un espacio de tiempo aceptable
has estado explorando la riqueza de la actividad sensorial de tu
mente, puedes dar un paso más y enfocar tu atención en tus actitudes
emocionales. La amplia gama de emociones que los seres humanos
somos capaces de experimentar tiene tres raíces principales: el
rechazo y toda su familia (aversión, odio, antipatía, malevolencia,
etc); el apego y toda su familia (aferramiento, simpatía,
identificación, etc.) y la indiferencia y toda su familia
(desinterés, etc.). Como se ha dicho ya, el rechazo suele acompañar
a las sensaciones y pensamientos que la mente considera
desagradables. El apego viene acompañando a las sensaciones y
pensamientos considerados agradables y la indiferencia acompaña a
las sensaciones y pensamientos considerados neutros.
Observar
las actitudes emocionales a través de las cuales percibimos la
realidad es una práctica sutil y difícil que necesita una cierta
experiencia y un poder considerable de ecuanimidad. Se trata de tomar
conciencia del color de las lentes a través de las cuales percibimos
la realidad y, en la mayoría de los casos, una mente no entrenada es
incapaz de discernir la realidad objetiva de su percepción
subjetiva. Gracias a la práctica de la observación de las actitudes
emocionales, la mente misma puede verse a sí misma con mayor
objetividad y liberarse de las lentes coloreadas o, al menos, tomar
conciencia del color (la deformación) a través del cual está
percibiendo. Esta práctica genera una mayor ecuanimidad emocional y
libera a la mente del penduleo extremo entre el apego ciego y el
rechazo visceral.
Observando
el observador
Si
tu práctica de zazen evoluciona naturalmente a lo largo del tiempo,
tarde o temprano te enfrentarás a la paradoja del observador
observado. ¿Quién es el que observa? O mejor aún, ¿desde dónde
parte la observación? Lo observado depende del punto de vista desde
el que se observa. Según el punto desde el que parte la observación,
la realidad observada será una u otra. En este nivel de zazen,
puedes tomar conciencia de los contenidos
mentales (programas, metaprogramas, sintaxis, etc.) o
presupuestos inconscientes desde los que parten tu observación de la
realidad que estás experimentando. Al tomar conciencia de ellos
puedes darte cuenta al mismo tiempo hasta qué punto te sientes
identificado (apegado) con ellos. Si, gracias a una observación
ecuánime, permites que esa identificación emocional se disuelva,
esos metaprogramas cognitivos perderán consistencia y podrás
liberarte de ellos. De esta forma, al cambiar los presupuestos de tu
observación, una nueva realidad aparecerá ante tus ojos.
Una
vez en este punto, ya no podemos decir a ciencia cierta si es el
observador el que observa la realidad o es la realidad la que observa
al observador. Como decía Alan Watts, te experimentas a ti mismo
"como una abertura a través de la cual el universo se observa a
sí mismo". En palabras de un maestro zen:
"Miro
la flor
Y
la flor se ve a si misma
a
través de mí.
La
flor me mira
Y
me veo a mis mismo
A
través de ella".
Más
allá del observador y de lo observado
Tu
conciencia (la conciencia que el mundo toma de sí mismo a través de
ti) no es tuya. Carece de propietario. Su naturaleza es su propia
luz, gracias a la cual la realidad es lo que es en cada momento. Si
has llegado hasta aquí tu mente iluminada verá que las cosas son lo
que son y las aceptarás plenamente tal y como son. Si no has llegado
hasta aquí, las cosas son lo que son aunque no lo veas ni lo
aceptes.
Luz
y sombra
Si
te has sentado en zazen buscando la luz del espíritu no te extrañes
si te encuentras de frente con tus propias sombras, con los aspectos
más recónditos de tu inconsciente que permanecen ocultos a tu
propia conciencia ordinaria. Un viejo maestro zen dijo: "La
luz existe en la oscuridad, no veas sólo oscuridad. La oscuridad
existe en la luz, no veas sólo luz. Luz y oscuridad depende la una
de la otra como el paso de la pierna izquierda depende del paso de la
pierna derecha". La toma de consciencia de tu propia
oscuridad y la aceptación de la misma son requisitos básicos para
comenzar a poner un poco de luz en la sombra. De la misma manera que
el reconocimiento de la propia ignorancia es el comienzo del camino
hacia la sabiduría, el reconocimiento de la propia sombra es el
comienzo del camino hacia la claridad. Cuida de no caer en actitudes
extremas: no creas que por haber clarificado un par de cosas ya lo
has clarificado todo, no creas que por que has encontrado zonas
oscuras, toda tu mente es oscuridad. La oscuridad existe gracias a la
luz que la percibe. Como decía el maestro Kodo Sawaki: "La
oscuridad de la sombra del pino depende de la claridad de la luna".
La
guía y el guía
Esta
guía para la meditación zen es como un pequeño mapa introductorio.
No pienses que con él podrás iniciarte a la práctica de la
meditación zen. Las instrucciones directas de un maestro zen son
imprescindibles. La meditación zen es mucho más que una técnica de
meditación y ni siquiera un grueso manual puede suplir la enseñanza
directa de un maestro zen, de persona a persona, de corazón a
corazón. El secreto de zazen no está tanto en la técnica como en
la actitud (ética) con la que se practica.
Dokushô
Villalba
Maestro
de meditación Zen, fundador y director espiritual de la Comunidad
Budista Soto Zen española y del Monasterio Zen Luz Serena (Valencia,
España), creador de la metodología Mindfulness Basado en la
Tradicion Budista (MBTB).
Fotografías
del autor.
Cuatro
actitudes básicas.
A
la hora de abordar una sesión de zazen es importante cultivar cuatro
actitudes básicas:
1. Actitud
corporal. La
posición corporal debe combinar dos aspectos: estabilidad y vigilia.
La postura de zazen en loto o en semiloto es la que obtiene el mejor
resultado de la relación estabilidad-vigilia. En cualquier caso, es
fundamental que la postura te permita permanecer inmóvil y atento el
mayor tiempo posible. A esto se le llama estabilidad.
2. Actitud
emocional.
No te apeges ni rechaces emocionalmente ningún contenido de los que
aparecen en tu campo de conciencia. Acepta cada sensación, emoción
o pensamiento tal y como es, sin elegir ni rechazar. Si aparece en ti
el apego o el rechazo, toma conciencia de que el apego o el rechazo
ha surgido en ti y déjalos estar sin darles importancia. A esto se
le llama ecuanimidad.
3. Actitud
mental. No
tomes partido ni por ni contra nada, sea lo que sea. No juzgues tus
propios sentimientos, sensaciones o pensamientos. No digas: "Esto
está bien, esto está mal". Si aparecen juicios y valoraciones
en tu mente, toma conciencia de los juicios y valoraciones que han
surgido y déjalos estar sin darles importancia. A esto se le
llama objetividad.
4. Actitud
espiritual.
No huyas ni persigas nada, sea lo que sea. No quieras alcanzar nada
ni liberarte de nada, sea lo que sea. Simplemente quédate ahí,
observando, aceptando que cada cosa es lo que es en este momento. A
esto se le llamaapertura
interior.
Efectos
de la meditación zen.
No
emprendas la práctica de zazen buscando resultados inmediatos. La
meditación no es una máquina expendedora de refrescos. Enfócate en
el presente y olvida el pasado y el futuro. Si continuas practicando
cada día con perseverancia, sus efectos irán apareciendo sutil y
paulatinamente. Entre ellos cabe destacar:
Despertar. Las
conciencias sensoriales se agudizan. El nivel de atención aumenta.
La conciencia de los actos, palabras, pensamientos y sentimientos se
vuelve clara. Esto hace que la mente en general pueda permanecer en
un estado de despertar óptimo.
Integración. Se
reduce la tensión generada por las contradicciones. Las parejas de
opuestos (cuerpo-mente, yo-otros, bien-mal, amor-odio) comienzan a
trabajar en sincronicidad armónica.
Integridad. La
armonización de las contradicciones y el estado de despertar te
ayudarán a sentirte íntegro y total en tus acciones, palabras y
pensamientos. Eres lo que eres y en cada momento estás haciendo lo
que estás haciendo, plenamente, con la totalidad de ti mismo.
Centramiento. La
integridad contigo mismo y en ti mismo te permitirá permanecer en
todo momento centrado en tu propio eje, tanto física como emocional
y mentalmente. Aunque todo se mueva dentro de ti y/o a tu
alrededor, sabrás encontrar el centro inmóvil y morar en
él con calma.
Apertura. La
firmeza interior generada por el profundo centramiento al que induce
zazen te permitirá abrirte al mundo sin miedo y, al entrar en
contacto con él, podrás tomar conciencia del dolor y del
sufrimiento de los demás seres vivientes, así como de la gran
oportunidad que es la vida humana.
Libros
de interés
Taisen
Deshimaru
"La
práctica del Zen" (De. Kairós)
Philip
Kapleau
"El
Despertar del Zen en Occidente" (Ed. Kairós).
Sekida,
Katsuki
"Zazen"
(Ed. Kairós)
Dokushô
Villalba
¿Qué
es el Zen? (Ed. Miraguano)
Dokushô
Villalba
"Fluyendo
en el presente eterno" (Ed. Miraguano)
Contacto:
Dokushô Villalba
Comunidad Budista Soto Zen
Monasterio Zen Luz Serena
46356 Casas del Río
Valencia
Telf. 96.230.10.55
www.sotozen.es
info@sotozen.es
Extraído de http://dokushovillalba.blogspot.com.es/2015/08/el-oceano-interior-guia-facil-para-la.html
miércoles, 1 de octubre de 2014
¿Qué es el Budismo Zen?
Etiquetas:
Zen
Shakyamuni Buda alcanzó esta experiencia de despertar llamada
"iluminación" mediante la práctica de una meditación exacta y poderosa,
basada en el aquietamiento del cuerpo y de la mente y en una profunda
introspección.
Después de su iluminación, Buda Shakyamuni enseñó las Cuatro Nobles Verdades:
La Verdad del Sufrimiento. La existencia es sufrimiento.
La Verdad de la Causa del Sufrimiento. El deseo, el apego y la ignorancia son las causas del sufrimiento.
La Verdad de la Cesación del Sufrimiento. Los seres humanos podemos experimentar un estado de conciencia exento de sufrimiento.
La Verdad del Camino hacia la Cesación del Sufrimiento. A este Camino se le llama el Noble Sendero Óctuple porque está formado por ocho aspectos:
• Visión correcta.
• Pensamiento correcto.
• Palabra correcta.
• Acción correcta.
• Medio de existencia correcto.
• Esfuerzo correcto.
• Atención correcta.
• Meditación correcta.
Todas las formas de Budismo tienen su fuente original en esta primera
enseñanza dada por Shakyamuni Buda en el Parque de las Gacelas de
Benarés, poco tiempo después de su iluminación. La enseñanza del Buda ha
aparecido en este mundo para indicar a los seres humanos el camino que
conduce desde el sufrimiento a la liberación del sufrimiento.
Durante los siglos que sucedieron a la desaparición de Shakyiamuni, el
Budismo se extendió por toda India y el sudeste asiático. Pronto
surgieron divergencias entre distintas maneras de interpretar las
enseñanzas originales del Maestro.
Se crearon diversas escuelas y se desarrolló una compleja exégesis
sobre el sentido real de lo enseñado por el Buda. Esto produjo una
cierta confusión en el mundo budista primitivo.
Ante esta confusión, grupos cada vez más numerosos de maestros y monjes
budistas decidieron retirarse a las montañas y a los bosques para
dedicarse exclusivamente a la práctica de la meditación enseñada por el
Buda.
Así, de manera poco organizada, fue naciendo la llamada Escuela de Dhyana.
Dhyana es un término sánscrito que significa "absorción de la mente" y
designa el estado de conciencia propio de la meditación budista. Dhyana
se convirtió en Ch'an na, en chino. Más tarde la expresión quedaría
abreviada en Ch'an. Zen es la transcripción fonética al japonés del
término chino Ch'an.
La enseñanza del budismo zen no está basada en las escrituras, sino que
es transmitida de corazón a corazón, de maestro a discípulo, a través
de la realización de la propia naturaleza original que tiene lugar
gracias a la práctica de la meditación zen.
Más información en
miércoles, 17 de septiembre de 2014
Etiquetas:
Budismo,
XXV Aniversario Monasterio Luz Serena,
Zen
Esta sesshin de introducción está diseñada para los que
nunca han participado en un retiro Zen. Se dan explicaciones detalladas sobre
la práctica de la meditación (zazen), la comida en cuencos (oryoki), las
recitaciones de los sutras, el trabajo consciente (samu) y todos los demás
aspectos de la práctica del Zen. También se dedica un tiempo a ejercicios de
flexibilidad y estiramientos que permitan adoptar la postura de zazen con mayor
facilidad.
La atmósfera de silencio y el cultivo del estado de
presencia en cada gesto hacen de estos días una experiencia fundamental en la
Vía del Despertar.
EQUIPAMIENTO NECESARIO
- Ropa holgada, cómoda, en colores lisos y sobrios, sin marcas ni logotipos que puedan desentonar con el clima de simplicidad y recogimiento propios de la práctica de la meditación.
- Calcetines blancos.
- Sandalias fáciles de poner y quitar, para entrar y salir más fluidamente de la sala de meditación.
- Cojín de meditación (zafu) personal. En caso de no disponer de uno, el monasterio presta cojines durante el retiro.
- Juego de cuencos (oryoki). Se pueden conseguir en el monasterio.
- Ropa de trabajo distinta de la ropa de meditación.
- Toallas, sandalias de ducha y útiles de aseo.
- Linterna de mano y libreta con bolígrafo o lápiz para apuntes personales.
INFORMACIÓN E INSCRPCIÓN
Monasterio Zen LUZ SERENA
Comunidad Budista Soto Zen
46356 Casas del Río
Valencia (España)
962.301.055
609.415.605
Se realizará en el Monasterio Luz Serena, en el marco
incomparable del Parque Natural las Hoces del Cabriel, donde la presencia de la
naturaleza nos facilita la conexión con nuestra verdadera naturaleza.
El Retiro está dirigido por el maestro Zen Dokushô Villalba,
presidente de la Comunidad Budista Soto Zen y Abad del monasterio Luz Serena.
DATOS PRÁCTICOS
Llegada: Jueves 9 de Octubre (Por la tarde)
Partida: Domingo 12 de Octubre (después de la comida)
Donación: 250€
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